En nuestro anterior artículo te describimos y mostramos la belleza de Viscri, pueblo de Transilvania, y su iglesia fortificada.
En esta ocasión te hablaremos sobre la casa del Rey Carlos en Viscri y lo que esto ha significado para uno de los pueblos rurales más bonitos de Rumanía.
El Rey Carlos III es propietario de un número considerable de viviendas en el Reino Unido y la Mancomunidad de Naciones. De hecho, su majestad posee una amplia gama de propiedades, incluidos castillos y residencias vacacionales.
Sin embargo, está casa en uno de los muchos pueblos sajones de Transilvania ha supuesto beneficios, pero también importantes inconvenientes.
La primera visita del Rey Carlos a Viscri
En 1998, el entonces Príncipe Carlos hizo su primer viaje a Rumanía, específicamente a la región de Transilvania. Durante esta, su visita inicial, quedó perdidamente enamorado de la región.
Después de casarse con Camila, duquesa de Cornualles, Carlos tomó la decisión de comprar una granja rural en el pueblo de Viscri. Desde ese entonces y hasta la fecha, el Rey Carlos ha visitado la propiedad regularmente, y por lo general se queda unos días.
La casa del Rey Carlos en Viscri tiene siete habitaciones dobles con baños en suite. También cuenta con una cocina, y un comedor, además de un salón y una sala de estar.
En la propiedad también se encuentra una casa de huéspedes, la cual se alquila al público cuando el rey no se encuentra de visita. Hoy en día, la residencia vacacional de Carlos III es conocida como la Casa Azul.
¿Cómo es la casa del Rey Carlos en Viscri?
Se trata de una casa de campo, cuyo exterior tiene un cierto tono de azulado, mientras que en el interior se ha mantenido un estilo rústico. Las paredes están hechas de hormigón blanco, tiene techos altos, y está decorada con antigüedades propias de Transilvania.
A dicha casa se la describe como «El retiro natural privado del Rey Carlos». Se encuentra escondida entre los prados y colinas del valle de Zalán, en una de las zonas más bonitas de la Rumanía rural.
No hay televisores ni radios en la casa, ya que se busca mantener un entorno de paz y tranquilidad. Lo que sí hay son muchos libros en estantes, y cada habitación cuenta con un hervidor eléctrico para preparar té.
Desde que fue adquirida por el rey, la propiedad ha sido objeto de diferentes trabajos de restauración, utilizando técnicas y materiales tradicionales. Gracias a ello se ha logrado preservar su autenticidad.
En la actualidad, la casa del Rey Carlos en Rumanía está abierta al público para recibir y entretener a viajeros que llegan Viscri de todas partes del mundo.
La decoración
Como se ha mencionado, la residencia de Carlos III en Transilvania ha recibido varias mejoras. Para mantener la cultura tradicional de la región, la casa rural del Rey Carlos en Viscri está decorada con papel tapiz estampado, tapices y platos pintados a mano.
No solo eso, también dispone de un enorme horno de pan, que es parte del área de desayuno en el área exterior de la casa de huéspedes. En su decoración se han tenido en cuenta las texturas y la atmósfera de las casas antiguas en el pueblo.
De hecho, este ha sido el enfoque para restaurar y mantener la arquitectura patrimonial. Por otro lado, todas las habitaciones han sido cuidadosamente renovadas, y decoradas con antigüedades. Incluso se utiliza ropa de cama genuina de Transilvania.
Eso sí, la propiedad no luce como un complejo vacacional, ni mucho menos. Los visitantes se sienten como si verdaderamente estuvieran en una casa con muchos siglos de antigüedad.
Centro de formación artesanal
Hoy en día, la casa del Rey Carlos en Rumanía, se ha convertido en un centro de capacitación para habilidades artesanales y rurales. Lo que se busca con este proyecto es ayudar a que las villas rumanas tengan un sustento a través del turismo.
La casa también se utiliza como alojamiento, y área de desayuno, cuando no se realizan sesiones de capacitación.
Su impacto en el turismo
Aunque el pueblo de Viscri ha cambiado muy poco a lo largo de los años, la casa del Rey Carlos ha tenido un fuerte impacto en el turismo. Esto se puede percibir claramente en los precios de las viviendas, los cuales se han incrementado notablemente.
Un número creciente de empresarios están comprando propiedades en el pueblo, para convertirlas en casas para huéspedes y turistas. Un par de décadas atrás, una casa pequeña en el pueblo costaba alrededor de 25.000€. En la actualidad, algunas fincas en Viscri alcanzan un valor de hasta 100.000€.
El cambio sobre la forma de vida y trabajo en Viscri se ha vuelto muy significativo, ya que gradualmente se está apartando a un lado la agricultura y otros medios tradicionales, en favor del turismo.
Los fines de semana, la villa se ve invadida por una gran cantidad de turistas nacionales y extranjeros. Hay también una nueva carretera que conecta Viscri con la principal carretera provincial, la DN-13.


