Ni los imponentes Montes Cárpatos, ni sus encantadores pueblos, si hay algo por lo que es famosa Transilvania, eso es sin duda por la leyenda del Conde Drácula.
Vlad Tepes, Dracul, inspiró al novelista Bram Stoker para crear al famoso personaje, el Conde Drácula, que posteriormente fue llevado al cine y a la televisión, en todos los formatos posibles.
Al Conde Drácula habitualmente se le sitúa en un castillo, si bien, este no es el Castillo de Bran, pero una buena historia o mejor dicho, una buena leyenda, han llevado a la creencia popular a considerar el Castillo del Bran como verdadero castillo del Drácula en Transilvania y dado que el original y auténtico, el castillo de Poenari, está prácticamente en ruinas, tampoco era cuestión de arruinar este lucrativo negocio turístico.
En este artículo conoceremos la historia del Castillo de Bran, horarios y precio de sus entradas.
Un poco de historia sobre el castillo de Bran (Drácula)
La ciudad rumana de Brasov no solo es famosa por su Iglesia Negra, sino también porque a poca distancia se encuentra el castillo de Drácula. Se trata de una fortaleza del siglo XIV, estrecha y con techos de tejas. El castillo destaca de entre las exuberantes colinas que bordean los Pequeños Cárpatos.
Aunque fue construido como una fortificación para proteger a los lugareños y terratenientes de las tierras bajas, el castillo de Bran es más conocido por la creencia popular como la residencia del legendario vampiro Drácula. Aunque realmente, Vlad Tepes, Dracul, únicamente pasó un par de noches en el castillo, encarcelado, mientras se le trasladaba a una prisión de Budapest.
Pero la leyenda es más fuerte que la realidad y por supuesto, el entorno que rodea a la fortaleza es ideal para un señor de los vampiros. El castillo es alto, con torreones, techo rojo, y una gran torre de vigilancia. Además, cuenta con sólidas paredes que tienen pequeñas aberturas para cañones y arqueros. También hay portales de rejilla de hierro, e incluso túneles ocultos.
Tras varias décadas de conflicto con el Imperio Otomano, el castillo de Bran tuvo que ser rehabilitado. El castillo original disponía de dos grandes patios interiores que alguna vez fueron jardines de flores. También tenía alfombras de colores brillantes del norte de Moldavia, las cuales cubrían las paredes encaladas de las habitaciones que destacaban por sus techos altos.
Durante las décadas de 1920 y 1930 el castillo de Bran fue utilizado como residencia de verano de la Reina María de Rumanía.
Mitos sobre Drácula
Hay mucha confusión respecto a la leyenda de Vlad Draculea, y la razón por la cual el Castillo de Bran se conoce como el Castillo de Drácula.
En el siglo XV, Vlad Tepes, conocido como El Empalador, gobernó este lugar durante algunas décadas. Era un tipo sádico, que ejercía una violencia brutal contra sus enemigos y contra sus propios súbditos. Incluso podría decirse que era un personaje algo sediento de sangre, aunque indudablemente no era un vampiro.
Dado que su padre era Caballero del Dragón, un prestigioso título real en el siglo XV, el apodo de Drácula, hace referencia a Vlad como el «hijo del dragón». Con este nombre llegó a ser conocido como Vlad el Empalador en la historia rumana.
Pero el castillo de Bran nunca fue el verdadero Castillo de Vlad Tepes. Su auténtica residencia se sitúa en la localidad de Capatanenii, en el castillo de Poenari, actualmente en estado ruinoso.
Si bien no hay pruebas que lo respalden, se cree que Vlad Draculea, el Empalador, quien inspiró la historia del Conde Drácula, únicamente pasó un par de noches en el Castillo de Bran, y lo hizo como preso, encarcelado mientras era trasladado a Budapest.
Ahora bien, el Castillo de Bran y Vlad el Empalador no están conectados directamente, pero gran parte de la leyenda lo considera erróneamente su residencia. Tal vez debido a su versión cinematográfica.
La vinculación del Castillo de Bran con el personaje del Conde Drácula también es confusa, la novela de Bram Stoker nunca menciona que el Castillo de Bran haya sido la residencia de Drácula, pero la ubicación de dicha fortaleza sobre un afloramiento rocoso, encaja con precisión con la descripción que se hace del lugar.
¿Dónde se encuentra el Castillo de Drácula? ¿Cómo llegar?
El Castillo de Bran se encuentra en la pequeña ciudad de Bran, Transilvania, a unos 30 km de Brasov, y a 130 km de Bucarest. La dirección exacta es Calle General Traian Moșoiu 24, Bran 507025, Rumanía.
Para llegar al Castillo de Drácula en Rumanía, hay que volar a Bucarest. Una vez en Rumanía, lo mejor y más recomendable es alquilar un coche, puesto que el transporte público no es tan sencillo y completo como en España.
No obstante, una alternativa es ir tren hasta el pueblo de Brasov. El billete tiene un costo aproximado de 10€ por persona, y el recorrido dura 3 horas.
Ya en Brasov puedes ir al Castillo de Bran en autobús (por un precio de 3€ a 5€), o coger un taxi (12€), y en más o menos 45 minutos habrás llegado.
Visitar el Castillo de Bran (Drácula): Horario y entradas
Al visitar el interior del Castillo de Drácula tendrás la oportunidad de conocer algunas de las 57 habitaciones, muchas de las cuales fueron ocupadas por el rey Fernando y la reina María.
También hay una sala de tortura, donde se cree que el rey Vlad III fue encarcelado y torturado. Igualmente se encuentra un antiguo pozo de agua, que en el pasado albergaba una cámara secreta.
Por si fuera poco, hay un pasaje secreto hecho de piedra, cuya entrada estaba oculta detrás de una chimenea. Además, en el lado suroeste del castillo, se localiza el lugar donde fue enterrado el corazón de la reina María.
En cuanto a los horarios para visitar el Castillo de Bran, son los siguientes:
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- Martes a domingo de 09:00 am a 06:00 pm.
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- Lunes de 12:00 pm a 18:00 pm.
El recorrido por el castillo tarda entre 45 y 60 minutos. Por lo que respecta a los precios de las entradas, ten en cuenta lo siguiente:
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- La entrada para adultos cuesta aproximadamente 9€.
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- Mayores de 65 años, 7€.
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- Estudiantes 5€.
Si te sobra tiempo, hay otras atracciones cercanas al Castillo de Drácula que puedes visitar, como la Fortaleza de Rasnov, la ciudad medieval de Sighisoara, el pueblo de Sibiu, o la propia ciudad de Brasov.
Colas para entrar al Castillo de Bran
Uno de los motivos por los que hay que pensarse si realmente vale la pena entrar al Castillo de Bran es la masificación incontrolada de turistas que quieren visitar el Castillo de Bran.
Se trata de una de las atracciones turísticas principales de Rumanía, por la leyenda antes contada. Las colas no tienen límite, y en meses de mayor afluencia turística puede costar más de dos horas entrar al Castilló: una hora para entrar al recinto del castillo y otra hora entrar al mismo castillo, o incluso más.
Realmente debería estar más controlada la afluencia y aforo de personas en el Castillo, pues el interior está abarrotado y la masa de gente entorpece bastante la visita, que termina por convertirse en un angustioso laberinto del cual salir cuanto antes mejor.
El Castillo de Bran no es el lugar más bonito ni el más impresionante que puedes visitar en Rumanía, puede que el más icónico, por lo que si quieres decir que «has estado allí», te tocará pasar por esta experiencia o visitarlo en temporada baja.


